martes, 21 de diciembre de 2010

Degradar nuestras pensiones no tranquilizará a los mercados

La izquierda es proclive a pensar que los mercados están imponiendo la política económica española desde mayo pasado. Es inexacto. Una cosa es que los mercados sean idóneos para vestir un maniqueo que vapulear en estas amargas horas de rabia y frustración. Otra muy distinta que eso corresponda a un análisis objetivo de la realidad. La realidad es que son más los organismos internacionales, como la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y la OCDE, así como las agencias de calificación de riesgos crediticios, como Moody’s, quienes presionan al gobierno español para que acelere la reforma de las pensiones. Y lo hacen influidos por lo que llamo la tecnocracia global, que no se identifica, ni mucho menos, con los mercados.

Más bien parece lo contrario. Los mercados se comportan de forma adversa a las economías europeas en general, y a las de los países periféricos, como España, en particular, porque estiman que Europa se precipitó al sustituir los estímulos fiscales por la consolidación presupuestaria. Esa sustitución, precipitada, como digo, amenaza con sumir a las economías más débiles, primero, y al conjunto europeo, después, en un estancamiento que hará inviable la devolución de los volúmenes de deuda en circulación. De ahí la fisonomía característica de la crisis en este momento, que nos revela a unos mercados sorprendentemente más keynesianos que la tecnocracia global empeñada en dominarlos.

¿En qué puede ayudar a impulsar el crecimiento la reforma de las pensiones? En muy poco, si es que en algo; y los mercados lo saben. Pero el gobierno, que ve alejarse la tan prometida recuperación para 2011, se aferra a un clavo ardiendo y abraza los postulados de la economía de oferta. Lo que busca, en realidad, es rebajar las cotizaciones sociales de los empresarios, en la esperanza de que así crearán más empleo, lo que necesita como agua de mayo para justificar su malhadada reforma laboral. Pero dos errores no hacen un acierto, y sin tirón de la demanda no habrá reactivación que valga. Y esto los mercados también lo saben.

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@purgatecon

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