jueves, 20 de enero de 2011

Riesgo sistémico de la deuda soberana de la periferia europea

Wells Fargo Securities acaba de publicar un informe sobre el grado de exposición a una eventual crisis, de proporciones generales, de la deuda soberana de la periferia europea. Nos sitúa ante las dimensiones del problema.

La deuda soberana de la periferia europea asciende a unos tres billones de euros, de los cuales 1,7 billones corresponden a Italia, unos 600.000 millones a España, y el resto se reparte entre Grecia, Irlanda y Portugal. Es prácticamente imposible conocer con exactitud quién posee esa deuda, pero las estimaciones de WFS indican que la exposición de Estados Unidos es inexistente: apenas 15.000 millones de euros en total. A falta de cuantificar la exposición de China y otros países emergentes, que en todo caso adquirirán carteras con relativa lentitud, la inmensa mayor parte de la deuda soberana de la periferia europea está en manos de residentes europeos. Así pues, si se llega a producir una bancarrota, o alguna reestructuración que involucre quitas de capital, demoras de intereses, o ambas, Europa perderá por partida doble: en términos de crédito arruinado y de ahorros evaporados.

Así, por ejemplo, en el caso de España, aproximadamente la mitad de la deuda soberana está en manos de residentes y la otra mitad en manos de extranjeros. WFS estima la primera cifra en 330.000 millones de euros. Si hay problemas, muchas familias y empresas españolas, que han invertido en deuda pública creyendo que era un valor seguro, pagarán las consecuencias. Pero todos los países soportan dosis más o menos importantes de riesgo. Los bancos franceses poseen 125.000 millones de euros de deuda española, un 6 por ciento de su PIB; en términos relativos, si no absolutos, la exposición de Irlanda es todavía mayor, un 12 por ciento del PIB. Otros países siguen de cerca: Portugal, 11 por ciento; Holanda, 10 por ciento; Alemania, 5 por ciento; Reino Unido, 4 por ciento. Si España quebrara, Irlanda lo haría de inmediato por segunda vez, y los efectos en cadena dentro del sistema bancario europeo serían catastróficos.

Eso es lo que significa too big to fall, o “demasiado grande para caer”.

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@purgatecon

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