sábado, 27 de noviembre de 2010

3. Lucha de clase

De vez en cuando, varias multitudes cristalizan en una voluntad única, y entonces hace de acto de presencia una clase en lucha. Porque las clases sociales no preexisten a la lucha; existen como clases en lucha. Por ejemplo, los autopatronos y pequeños empresarios, y a su alrededor otras multitudes (entre ellas, el ejército, una multitud siempre digna de ser tenida en cuenta), cristalizaron en el Chile de los primeros años setenta como una clase social, la pequeña burguesía. Para que varias multitudes cristalicen en una clase social, es preciso que encuentren una forma común de expresión política. En el Chile de hace cuarenta años, la cacerolada fue la forma de expresión política que permitió manifestarse juntas a las multitudes de la pequeña burguesía, clase social que, como decidida aliada de los terratenientes y del capital multinacional – recuérdese que el origen de todo fue la nacionalización de CODELCO –, asumió un destacado protagonismo en los acontecimientos que condujeron al derrocamiento del gobierno de la Unidad Popular y al asesinato del presidente Salvador Allende.

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