lunes, 4 de octubre de 2010

Culebrones

La deuda soberana de Irlanda va camino de convertirse en un verdadero “culebrón”, con imprevisibles repercusiones sobre otros países vulnerables de la Unión Europea. El viernes 1 de octubre, el finlandés Olli Rehn, comisario europeo para Asuntos Económicos y Monetarios (sucesor de Almunia en el cargo), sentenció que Irlanda no puede continuar siendo el paraíso fiscal de Europa, en clara referencia a la conveniencia de que ese país revise al alza su impuesto de sociedades, actualmente situado en el 12,5 por ciento de los beneficios.

Inmediatamente, han saltado, como cabezas de hidra, los medios ultraliberales irlandeses (más liberales que Fianna Fáil, el partido líder del gobierno, que lo es bastante), que precisamente llevan semanas haciendo campaña por nuevas reducciones impositivas, como modo de salir del agujero en que el país está metido. Los correligionarios de Rajoy en el hermoso país de las brumas están que se suben por las paredes, rabiando contra la Comisión Europea.

Pero el gobierno irlandés tiene problemas más importantes. Está empezando a haber una reacción significativa de los tenedores de deuda subordinada – a la que se prevé hacer una severa quita – de alguno de los bancos involucrados (fuente). La cuestión que se plantea no es baladí: la deuda subordinada puede encajar pérdidas de capital, siempre que la entidad emisora entre en bancarrota y se proceda a la liquidación, lo que no es el caso. El gobierno irlandés querría que los tenedores de deuda subordinada aceptaran la pérdida sin liquidar los bancos, lo que empieza a verse como una solución manifiestamente ilegal y confiscatoria.

Por otra parte, el gobierno irlandés se las prometía muy felices tras desconvocar las subastas de deuda soberana que tenía previstas para noviembre. Los analistas destacan que, de momento, no anda mal de tesorería. Por un lado, dispone de los 24.000 millones de euros del fondo de reserva del sistema nacional de pensiones – ojo – y además el Banco Central Europeo está proveyendo de abundante liquidez a los bancos irlandeses, contra el descuento de deuda preferente de unos bancos irlandeses en la cartera de otros. (Entre paréntesis, ésta es otra razón que se da para la negativa del gobierno a efectuar una quita en la deuda preferente de la banca de su país: sería como confiscar propiedad del BCE, o mejor, como dejar a los bancos irlandeses sin medios de obtener liquidez en el BCE, y por cierto que esto empieza a revelar que quizá los bancos irlandeses se han estado peloteando unos a otros, para acudir a las subastas del BCE con mayor holgura: no es oro todo lo que reluce).

Incluso si los problemas de liquidez a corto del gobierno no son acuciantes, la deuda soberana de Irlanda puede actuar como una bomba de relojería, en el otoño de 2011, cuando tenga que redimirse un volumen muy importante de esa deuda, o incluso antes, quizá ya en enero, cuando el gobierno tenga que salir a dar la cara a los mercados. ¡Uf!, por largo me lo fiáis resulta ser ahora un pésimo augurio de lo larga que puede ser esta crisis dentro de la crisis.

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@purgatecon

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