lunes, 29 de marzo de 2010

¿Cien por cien eléctrico?

El automóvil movido íntegramente por energía eléctrica es – como suele decirse – una apuesta de futuro. En términos de velocidad y autonomía, los modelos empiezan a ser aceptables. El estadounidense Tesla Roadster alcanza 200 km/h (100 km/h en 4 segundos) con una autonomía de casi 400 km, aunque el precio no lo es: 84.000 euros. Modelos más económicos, como el noruego Think City, llegan a 105 km/h de volocidad punta (50 km/h en 7 segundos) y 210 km de autonomía, por sólo 24.500 euros. No es todavía un vehículo para la clase trabajadora.

El problema más importante es de repostaje y sus infraestructuras. La recarga de las baterías no baja de tres horas y media en el Tesla Roadster ni de 7-8 horas en los modelos más económicos. Al parecer, podría reducirse (a 30-45 minutos) con acceso directo del punto de repostaje a la red de alta tensión, pero eso multiplica el problema de las infraestructuras. Una solución de otro tipo es el leasing de baterías: uno paga, se lleva una batería cargada y deja la suya descargada. El leasing de las baterías para el Think City cuesta 120 euros al mes (aparte, el coste de la recarga).

Otra solución, pero en todo caso sólo parcial, sería instalar puntos de recarga en todas las plazas de aparcamiento, de modo que el vehículo se recargue mientras está aparcado, lo que en ciudad puede ser más que suficiente. En fin, que el tema de las infraestructuras no deja de ser problemático aunque se atisban soluciones. A mí, personalmente, me gusta la incorporación de paneles solares en la carrocería del vehículo, según diseños – bastantes estéticos – logrados por empresas alemanas. Pero eso tiene dos inconvenientes. Uno, que, en el estado actual de la tecnología, no permite cubrir todas las necesidades energéticas del vehículo, por no decir la conducción nocturna de larga distancia. Y dos, que así se prescinde de los servicios de las compañías eléctricas, con cuyo concurso se está diseñando todo el proceso de cambio tecnológico.

Pero lo que menos me gusta es el final que le veo a esto. ¿Se fijaron en el apagón analógico? Gracias a la obsolescencia absoluta de los receptores sin puerto para el cable euroconector, decretada por el gobierno, los fabricantes de aparatos digitales aptos para recibir la TDT han hecho su agosto. Es verdad que los obreros tienen que vivir y los empresarios que registrar beneficios, pero ¿de esa manera? Todo es así: ¿cómo creen que funcionará el previsto impulso a la rehabilitación de viviendas? Pues igual. Lo he sufrido en una Comunidad Autónoma gobernada por el PP: a la hora de la verdad, en esto, no hay diferencias entre los grandes partidos. La autoridad municipal de la vivienda gira una visita (ITV) y dictamina que la finca debe revocar la fachada, con lo cual hay que rehabilitar a la fuerza. La intensidad del flujo es como en las multas de tráfico: depende de las instrucciones que reciben quienes las ponen. (¿Se imaginan el impulso a la rehabilitación de párkings, si se dictaminara que hay que instalar las infraestructuras necesarias para recargar las baterías de los eléctricos mientras estén aparcados?)

Es lo que ocurrirá un día con el automóvil 100% eléctrico. Incluso si no supera las limitaciones actuales, se decretará que el eléctrico es el único que puede circular por las ciudades; el movido por combustibles fósiles o incluso el llamado híbrido – solución, incorporando aceites vegetales, por la que yo apostaría también – se relegará al uso por carretera. No mucho después, se llegará a la conclusión que es más barato no construir más autovías de financiación pública y cargar con elevados impuestos las de construcción privada, donde los cada vez menos abundantes automóviles de combustión interna puedan correr (y estrellarse, con el debido sobrecoste en gastos hospitalarios) a velocidades prácticamente sin límite. Los recursos públicos estarán mejor empleados en la construcción de una red ferroviaria de alta velocidad a precios asequibles que se superponga a la convencional. Si usted quiere usar un vehículo (100% eléctrico, supuesto) en el punto de destino, alquile uno.

Es así como una adecuada política industrial y de vivienda nos facilitará el trabajo a todos. Las autoridades saben mejor que nosotros en qué debemos gastar nuestro dinero. Obedeciendo, accederemos a mejores bienes y servicios y las encuestas dirán que somos más felices.

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@purgatecon

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