sábado, 28 de mayo de 2011

Lecciones del 22-M

Con el debido respeto, los socialistas no están sacando las conclusiones correctas del fracaso electoral cosechado por ellos hace poco más de una semana. Lo que parecen creer es que el electorado está molesto por los efectos de la crisis, sobre todo el desempleo, y que no ha entendido qué es lo que la lucha contra la crisis exige. Es decir, tratan de ignorantes a los que no les han votado. Y ahora disponen de diez meses para convencer a ese electorado de que lo que han hecho es sustancialmente correcto, como acaba de declarar el presidente en el comité federal de su partido. En otras palabras, los socialistas – con Rubalcaba a la cabeza – disponen de diez meses para educar al electorado en la doctrina de su presidente. Pero ¿quién es el presidente para dar lecciones de economía a nadie, él que negó la realidad de la crisis cuando era evidente, él que prometió salir de la crisis con los estímulos fiscales, él que lleva más de un año anunciando que se va a crear empleo mientras no deja de destruirse?

La teoría socialista de la crisis tendría más verosimilitud en un escenario de desentendimiento del electorado, o sea, de aumento de la abstención. Pero la participación electoral ha aumentado en lugar de disminuir. Fernández Vara, un hombre que parece inteligente tras su fachada un tanto tosca – herencia, sin duda, de su antecesor Rodríguez Ibarra –, ha propuesto una imagen que resulta útil. «Han ganado los individuos y han perdido los ciudadanos», ha dicho para resumir el significado del 22-M. Estoy de acuerdo, si con la imagen se quiere decir que el electorado, puesto por el gobierno ante una política económica que se pretende única y que sólo aprieta el cinturón de los más débiles, ha decidido que eso confirma que no hay alternativa al capitalismo puro y duro. Y ha votado en clave de capitalismo puro y duro.

Pero la respuesta del comité federal del PSOE, eligiendo por aclamación a Alfredo Pérez Rubalcaba como su nuevo candidato, revela una visión simple de las elecciones, según la cual el centro del país se ha ido a la derecha. Mientras Zapatero, se podría argüir, alejó de sí a ese centro con reformas simbólicas como el matrimonio homosexual, Rubalcaba es el hombre encargado de hacer que las cosas funcionen. La reacción de los mercados a su cooptación ha sido muy favorable. Se espera de él que pueda garantizar la solvencia de España hasta las elecciones de 2012, y yo le creo muy capaz. El problema es quién va a garantizarla después de marzo. Rubalcaba tiene que recuperar muchos votos difíciles de recuperar. Su forma de tratar con el movimiento 15-M será una verdadera prueba. Por una parte, los votantes «desafectos», por así llamarlos, son gente que preferirían ver las acampadas llegar a su fin; pero, al mismo tiempo, les desagradan los métodos brutales (e ineficientes, hay que recordarlo) de la derecha nacionalista en Barcelona. Ése es uno de los terrenos en los que Rubalcaba se mueve a sus anchas. Pero, incluso aunque logre sacar a los indignados de la calle, lo que probablemente le devuelva bastantes votos, los indignados no van a quedarse en sus casas tan tranquilos. Volverán a la calle a la primera oportunidad, y el clima social se enrarecerá durante los próximos meses, toda vez que la política económica va a seguir siendo la que ha sido: una política de liberalización del mercado laboral y de reforzamiento de la solvencia de la banca a costa del erario público, con las famosas políticas sociales – cada vez con menor cobertura, sobre todo en desempleo – haciendo las veces de «guinda». No hay que ignorar la posibilidad de que muchos parados, sobre todo jóvenes, ante el final inevitable de las prestaciones, consideren con seriedad la oportunidad de emprender, alternativamente a las de la revuelta o la emigración, y que ese cambio de perspectiva los induzca a apoyar a una opción política – la liberal-conservadora del PP – que ofrezca mayores facilidades a los emprendedores en detrimento de las políticas sociales.

Etiquetas: , , ,

@purgatecon

jueves, 19 de mayo de 2011

Para entender el 15-M

En 1899, mientras Joaquín Costa exigía la disolución del ministerio de Marina (ya no había barcos, pues todos se habían perdido en Santiago de Cuba o en Cavite) y el cierre de cuarteles para abrir escuelas, Antonio Maura clamaba en el Congreso de los Diputados que o la revolución se hacía desde arriba o se haría desde la calle. Cualquiera puede tener sus dudas si la situación ahora es comparable o no al 98, pero me atrevo a opinar que las palabras de Maura son exactamente lo que hay que tener presente para enjuiciar el movimiento que los medios internacionales empiezan a denominar la «Spanish revolution».

A uno le molesta una sumisión cultural tan manifiesta, como la que denota la aceptación una tal denominación, en lengua extranjera. A otra, que se critique de raíz el sistema democrático y no se valore lo que costó traerlo a España. A un tercero no se le ocurre nada mejor que decir que la crítica debe manifestarse en las urnas. Un cuarto, en fin, se indigna de que el movimiento surja ahora, precisamente en campaña electoral y con el propósito manifiesto de influir en el sistema que critica. Ninguno se ha enterado de nada. La advertencia al establishment es recibida por el establishment haciendo oídos sordos.

Las formas del movimiento son todas prestadas; empiezo a sospechar que incluso el eslogan que tanto me gusta («El poder nos teme porque la revuelta enamora») es copia de otro de Mayo del 68. Pero todo eso es secundario. O mejor dicho, es de importancia cardinal, pero no se entiende nada. ¿Es que no se han enterado de que se trata de una crítica a la democracia formal, y que por tanto las formas son objeto de desprecio? Duro reto para una sociedad oficial que ha envejecido en la adoración de las formas. ¿Que no quieren la democracia que tenemos? Sí la quieren, pero quieren más. ¿Que por qué no votan para expresar su descontento, como quiere el presidente del gobierno? Puede que lo hagan por el partido que defiende los derechos de los animales o cualquier otro. El punto crucial es que no son tontos y saben que ése es un voto inútil, y que para votar útil tan sólo se les da un par de opciones, ninguna de las cuales les gusta. Podrían formar un nuevo partido político, pero no hay tiempo y además no es eso lo que primariamente les interesa. El hecho de que hayan surgido en una campaña electoral es prueba de que no son «antisistema» al uso, puesto que quieren influir en el sistema a su manera; el establishment debería alegrarse. Y el PSOE debería alegrarse más todavía, porque aparecen cuando las encuestas dan una abrumadora victoria al PP, al que ellos no quieren votar porque saben que no cambiara la política ni un ápice. Y el PP debería alegrarse bastante, porque ésos son votantes naturales del PSOE que en estas elecciones no van a ir a votar, o votarán inútil. Entonces, ¿a qué viene tanto aspaviento, tanto miedo a la calle?

Por una razón muy sencilla, y esto sólo lo diré una vez. Quedará en el blog, si ustedes quieren para la historia, y nadie hará caso. La democracia formal, desprovista de cualquier contenido real, ha demostrado ser una mentira. No es verdad que los ciudadanos decidan la política, porque los ciudadanos no decidieron los ajustes del 10 de mayo de 2010 y todo lo que ha venido después. Si el presidente del gobierno hubiera consultado, la mayoría del país habría dicho NO. Por eso asumió toda la responsabilidad en solitario, como un héroe de tragedia romántica. Pero eso no es importante, es más bien materia para una ópera bufa. Lo importante es que ese día se dio un golpe de Estado en España. ¿Pues que a lo peor no había otro remedio que darlo? Pues a lo peor, pero se dio. Y el golpe de Estado no lo dio el gobierno, ni siquiera el presidente del gobierno, con toda su trasnochada gallardía. El golpe lo dieron los organismos internacionales y lo dieron los mercados, utilizando la debilidad del gobierno como instrumento. Y la calle ha percibido que esta democracia formal está desequilibrada, porque el interés de un hedge fund de las Islas Cayman pesa en la definición de nuestra política más que el voto de los ciudadanos. Los ciudadanos han salido a la calle para contrarrestar ese desequilibrio, de la única forma que el sistema les deja. A eso se reduce todo. Pero eso, con lo poco que parece, a lo mejor es el inicio de un gran cambio. El riesgo es que no estamos preparados.

Etiquetas: , , , , ,

@purgatecon

martes, 5 de abril de 2011

La decisión de Zapatero

La decisión del presidente del gobierno, de no presentarse a la reelección en 2012, ha tenido la virtud de dividir a los medios especializados en ofrecer información sobre mercados. Así, mientras Financial Times opina que la decisión dará mayor fuerza al presidente para continuar con sus reformas, Bloomberg cree que ocurrirá exactamente lo contrario. Se abre un periodo de reflexión, que en todo caso no deberá ser muy largo.

En general, ayer las reflexiones sobre su ejecutoria política han sido elogiosas. Se valora especialmente su enérgica reducción del déficit en el último año, y se da un margen de confianza a la reforma en curso del sistema bancario. Casi todos los analistas dan por hecho que el partido socialista estará en la oposición dentro de un año, y que en ese tiempo es probable que España escape a la necesidad de pedir el rescate financiero, aunque Portugal no pueda escapar a ella, lo que se da casi por seguro antes del verano. Creen que la actuación de Rodríguez Zapatero ha sido crucial en apuntalar el euro. Tanto los que ven la decisión como positiva, como los que la valoran negativamente, lo hacen por idénticas razones. ¿Es más probable o menos probable que se pueda continuar con su política ahora?

Etiquetas: , ,

@purgatecon

martes, 19 de octubre de 2010

Acuerdo en los Presupuestos Generales del Estado

Oigo a un destacado socialista decir que lo más importante del acuerdo presupuestario entre el PSOE y el PNV (más CC) radica en haber frustrado el intento del PP de forzar elecciones anticipadas. Es de los que van de victoria en victoria hasta la derrota final. En realidad, el PP no ha intentado de veras forzar elecciones anticipadas. Cuento al menos cuatro razones para pensarlo. Primera, la política económica que está haciendo el PSOE no debe parecerle tan mal a la derecha; el propio Zapatero se desespera al ver que ésta no le apoya cuando parece que debería hacerlo. Mejor esperar a que la situación mejore, aunque sea con medidas a medias, que hacerse cargo de un país que está permanentemente al borde de la bancarrota. Segunda, de haber querido de verdad derrocar al gobierno, el PP habría apoyado la huelga general del 29-S, como la derecha apoyó la del 14-D de 1988. Pero la situación era muy distinta: entonces se trataba de debilitar a un gobierno fuerte, con mayoría absoluta; ahora, de dar la puntilla a un gobierno minoritario que tiene que hacer contorsiones para mantenerse. Si los sindicatos se acostumbran a las huelgas, como en Francia, al final será el propio PP, una vez en el gobierno, quien lo pague. Tercera, derribar al gobierno habría llevado las dificultades del país para financiarse en los mercados hasta el paroxismo, como no sin cierta ingenuidad nos recuerdan los socialistas al defender el acuerdo. Aunque sea por pasiva, el PP puede apuntarse el tanto de la moderación propia de una fuerza tranquila. Por último, las reglas del circo exigen que la oposición se mantenga al margen y no detenga el espectáculo, para deleite de los damnificados, que cada vez son más numerosos.

Decía el domingo Zapatero que en año y medio, respiro temporal que el gobierno cree haber ganado con este acuerdo, pueden pasar en política muchas cosas. Me gustaría que mencionara una buena. ¿Se atreverá a presentar su propuesta de reforma del sistema de pensiones? Con la que está cayendo en Francia sería políticamente suicida. ¿Llevará adelante la reforma de los servicios públicos de empleo, transferidos a las comunidades autónomas? Me parece que verdes las han segado. Aparte de medidas de detalle, como la inhabilitación de cargos electos por listas de partidos declarados ilegales, pactada ayer con el PP, me temo que el gobierno va a poder hacer muy poco por recuperar la credibilidad, por no decir nada. En realidad, el gobierno ha comprado – a precio de oro, como no podría ser de otra forma – tiempo para una sola cosa, a saber, permitir que las medidas de ajuste y la reforma laboral produzcan los frutos que espera de ellas. Tristemente, como el propio gobierno reconoce, esos frutos serán imperceptibles (aunque claros, que nadie lo dude) antes de 2012. Lo que nos espera es una ofensiva mediática a la desesperada para convencernos de que tales medidas, que han causado justificado disgusto entre la ciudadanía, producirán el efecto deseado después de las elecciones si y sólo si es el PSOE quien vuelve a gobernar.

Decía también Zapatero el domingo que esta legislatura se le debe estar haciendo muy larga a Rajoy. Sospecho que nada comparado con lo larga que se le va a hacer al presidente.

Etiquetas: , , ,

@purgatecon

lunes, 18 de octubre de 2010

Enigma

Escucho a Zapatero y a Rajoy dirigirse a sus bases (uno en Castilla y León, el otro en Canarias), y, como de costumbre, no salgo de mi asombro. El primero afirma que agotará la legislatura; eso será con permiso de los mercados, a los que ha empeñado su suerte, me permito apostillar. El segundo es aún más opaco. Critica al gobierno por no reducir el gasto corriente en el proyecto de presupuestos generales del estado en tanto que reduce el gasto social y las inversiones y aumenta el pago de intereses; pero, al mismo tiempo (y esto es lo misterioso) da a entender que él no habría reducido el sueldo de los funcionarios. El punto es clave, ya que, además, pretende bajar los impuestos. Si no reduce el sueldo de los funcionarios, ¿cómo pretende que se recorte el gasto corriente? ¿Ahorrando en papel? ¿O despidiendo a una fracción de los funcionarios para proteger el sueldo del resto?

Etiquetas: ,

@purgatecon

lunes, 6 de septiembre de 2010

No hay bien que por mal no venga

Eta acaba de anunciar un alto el fuego unilateral, incondicional e indefinido. Las fuerzas políticas lo valoran con escepticismo. Escucho al ministro Rubalcaba en TV, muy correcto: Eta, debilitada por los golpes policiales, ofrece el alto el fuego para reorganizarse; lo que hay que decirle a Eta es que deje de una vez por todas de matar, y a Batasuna, si no convence a Eta de que deje las armas para siempre, que rompa con Eta. Muy correcto, ya digo. Pero la economía tiene algo que decir en todo esto.

El purgatorio económico es un castigo divino para todos los bolsillos, incluyendo los de los terroristas. Siempre ha sido la extorsión a los empresarios vascos – el llamado impuesto revolucionario – una fuente primordial de ingresos para la banda; pero en los últimos años, con el descenso de su capacidad operativa para perpetrar atracos, aún más. Si la crisis vacía el bolsillo de los extorsionados, llegará menos dinero a los extorsionadores; incluso aunque el bolsillo permanezca incólume, ¿cómo sabrá el extorsionador que las protestas del extorsionado, de no poder pagar con los tiempos que corren, son ciertas o no? Desconozco, naturalmente, las cuentas de Eta, pero diría sin temor a equivocarme que sus finanzas andan más que apuradas desde hace un par de años.

Probablemente, esta situación influye decisivamente en el mayor acoso policial a que se está viendo sometida. Para escapar a la persecución mancomunada de las policías de dos estados – ahora tres, con Portugal – hace falta dinero, para alquilar pisos, comprar coches (cuando todos son robados, la policía lo tiene más fácil), pagar billetes de avión, alojarse en hoteles si hace falta, adquirir documentación falsa, y un largo etcétera. No hablo ya de la compra de armas y explosivos; me refiero, exclusivamente, a la tarea de burlar el cerco policial. Si el dogal se aprieta cuando falta dinero, las caídas se producen en masa, como estamos viendo.

Según esto, el alto el fuego es una medida con apariencia de desesperada. Eta abandona temporalmente las armas, sin plazos y sin condiciones, porque no puede más, ahogada por la falta de recursos. No da su brazo a torcer. Sencillamente, para todo, congela sus actividades – lo que le ayudará a esquivar los golpes policiales –, mantiene intactas sus estructuras y espera la llegada de tiempos mejores. Y le arroja un hueso a la izquierda abertxale, que estaba esperando un gesto de ella que ofrecer al estado para, una vez suavizada la Ley de Partidos, poder participar en las próximas elecciones municipales. Partiendo de la base de que el estado considera y considerará insuficiente el gesto, para cuando la izquierda abertxale se haya hundido en la frustración, la primavera que viene, Eta (que, hipotéticamente, habrá despistado a los sabuesos) volvería a levantar cabeza.

Me parece que Eta le hace demasiado caso a las previsiones económicas del gobierno. La primavera que viene, la economía estará poco más o menos como ahora, si no peor. La izquierda abertxale se hundirá en la frustración, pero Eta no podrá salir aún de su letargo. Ese mundo se descompondrá políticamente, poco a poco, y se repartirá entre Aralar, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua; después de todo, habiendo estas opciones, ¿qué papel le puede corresponder aún a una Batasuna que haya roto con Eta? Batasuna existe como la opción política de Eta. Como otra cosa, no tiene ningún sentido. Pero si Batasuna se descompone, ¿sobre qué base social podrá volver a recomponerse el terrorismo etarra?

Saco dos conclusiones. La primera, que este alto el fuego, que ha empezado de manera tan poco espectacular, puede ser definitivo. La segunda que, mírese por donde, lo que no han podido lograr ni las fuerzas de seguridad ni las urnas, puede estar a punto de lograrlo la economía: el fin de Eta. Bueno, tampoco es eso. Las urnas, la policía, los tribunales y la colaboración ciudadana han puesto los medios, pero la economía ha puesto las condiciones más propicias que ha habido en treinta años.

Etiquetas: ,

@purgatecon